
¿Por qué almuerzas con la persona equivocada?, con Leo Piccioli
Hay una empresa fundada por amigos de un equipo de rugby. Todos parecidos: el mismo corte de pelo, los mismos barrios, las mismas escuelas, la misma copa de cerveza al terminar. La empresa arranca bien — hasta que aparece un problema que ninguno de ellos sabe resolver. Dale al play y entiende por qué.
El techo que no ves
Cuando todo el equipo es igual a ti, tienes una base sólida de confianza — y un techo muy cercano. La diversidad resulta incómoda de entrada: lo cómodo es rodearse de quien piensa como tú, habla como tú y ha vivido lo que tú. Pero esa comodidad tiene un precio: cuando aparece el problema que no encaja en vuestro rango de herramientas, os quedáis sin recursos. Las empresas nacen habitualmente con gente parecida, pero las únicas que crecen de verdad son las que saben incorporar gente distinta a tiempo.
Leo Piccioli vivió esto de primera mano. Durante tres o cuatro años almorzó siempre con las mismas dos personas. Empanadas o comida rápida, siempre los mismos, siempre la misma conversación. Un día, por casualidad, se sentó con Marisa. «No sabes lo rica que fue la conversación. No sabes cuántos prejuicios maté en ese momento». Y desde ahí cambió su forma de ver el liderazgo.
Almuerza con alguien diferente
Hay dos lecturas del jefe que siempre almuerza con los mismos. Una, que son sus amigos. Otra — la que ve el resto de la empresa — que son sus protegidos. Sin quererlo, estás mandando un mensaje sobre quién importa y quién no. Y más importante: estás desperdiciando acceso a perspectivas que podrían transformar cómo piensas o decides.
La tarea que propone Leo es tan concreta que no admite excusas: busca a una persona con la que no habrías almorzado normalmente. Un colega al que no conoces bien, un proveedor, un cliente. Acércate desde la empatía, lleva un par de preguntas preparadas y dedícate a escuchar. No importa si la conversación es incómoda al principio: la incomodidad es exactamente la señal de que estás aprendiendo algo nuevo. Eso es lo que hace crecer a una mejor empresa — y a las personas que la forman.
En el colegio los populares y los nerds nunca se mezclan. Ya somos mayores para seguir haciendo lo mismo en las empresas. Estira la mano, mueve la bandeja, ofrece un café. La incomodidad que evitas ahora es la diversidad que no tendrás cuando más la necesites.
Tu decisión de hoy: identifica a una persona de tu entorno laboral o profesional con quien nunca hayas tenido una conversación real. Escríbele o acércate para tener esa conversación.
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