Portada del episodio Cómo gestionar una crítica pública dura
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Duración 24 min

Cómo gestionar una crítica pública dura

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Es jueves por la mañana y un colega te escribe para preguntarte si has visto lo que han puesto de ti. Una reseña de una estrella, con nombre y apellidos, contando una versión del proyecto que se torció que no es del todo cierta. La boca se te seca y en los siguientes diez minutos tu cabeza pasa por todas las fases: contestar punto por punto con capturas, no decir nada y esperar a que se hunda solo, preguntarte quién más lo habrá visto.

¿Por qué las dos primeras reacciones te hunden más?

Ante un golpe público tu cerebro no lo procesa como un problema del negocio, lo procesa como un ataque. Y ante un ataque solo conoce dos respuestas: pelear o esconderse. Las dos van de protegerte a ti, no de gestionar el problema, y las dos salen caras.

  • El avestruz (no decir nada) deja que la versión del otro se convierta en la versión oficial. La reseña sin contestar es una ventana abierta por la que se te va a colar el frío cada vez que pases cerca.
  • El abogado defensor (justificarte punto por punto) puede tener razón en los hechos y perder igual, porque las discusiones públicas no se ganan aunque tengas razón: cada párrafo que escribes revive un asunto que, solo, se habría hundido en semanas.

¿Qué hace quien gestiona bien un error público?

Hay un tercer camino, el del arquitecto, que no se pregunta cómo defenderse sino qué está construyendo con su respuesta. Ese texto no lo escribe para quien le criticó, sino para los cientos de personas que lo van a leer después, durante años. Para ese público, un error bien gestionado no es una mancha, es una prueba. El protocolo tiene cinco pasos, en este orden:

  1. Congela y clasifica: en las primeras dos horas no publicas nada, y separas por escrito qué es verdad, qué es exageración y qué es mentira.
  2. Repara en privado antes de hablar en público: si hay un afectado concreto, la primera llamada es a él, no un comunicado.
  3. Responde en público una vez, con la estructura de las cuatro R’s: reconoce tu parte sin «pero», repara con un hecho concreto, reencuadra hacia el cambio que ya has hecho y retírate sin contrarréplicas.
  4. Desmiente lo falso aparte, con hechos y sin adjetivos, nunca mezclado con el reconocimiento.
  5. Vuelve a producir: la reputación se repara sepultando el error bajo trabajo reciente y visible.

La diferencia entre los tres caminos se nota dentro de un año, cuando un cliente que no conoces todavía te busque y encuentre solo la versión del que te criticó, o encuentre también la tuya. Una reseña sola se hunde en semanas; una reseña con una respuesta a la defensiva sube como la espuma y le paga la publicidad al golpe que querías tapar.

En el episodio te doy las frases exactas para cada paso del protocolo, y por qué el condicional («si alguien se ha sentido molesto…») y la voz pasiva («se cometieron errores») delatan una disculpa falsa.

Dale al play y llévate el protocolo completo de las 48 horas, listo para usar el día que lo necesites.

Si esta situación te suena, el lunes hablamos de cómo se construye y se defiende una reputación en Las 48 Leyes del Poder (Parte 1), y en Cómo pedir críticas y saber recibirlas entrenamos el otro lado de esta misma habilidad. Encuentras más píldoras como esta en Mejor Tú.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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