
Networking con corazón, con Cipri Quintas
Networking es una palabra americana que suena complicada y describe algo muy simple: relacionarte con las personas. Cipri Quintas lleva décadas practicando una versión concreta de eso — el networking con corazón — y la diferencia con el networking transaccional es total. Dale al play y escúchale desde su propio restaurante.
Mirar, escuchar y apuntar
Cipri propone tres herramientas que ya llevas encima. La primera es la mirada: mira a los ojos a la persona con quien hablas. Los ojos dicen lo que la boca no pronuncia, y una persona que no te mira a los ojos es alguien en quien es difícil confiar. La segunda es los oídos — no para oír, sino para escuchar de verdad: recoger información, no esperar el turno de hablar. Y la tercera es apuntar. Cuando alguien te dice que tiene un hijo que se llama Andrés o que su mujer trabaja en petróleo, anótalo. Ese dato, pasado a la ficha del contacto, es el que en algún momento te permite conectar, ayudar, presentar. Las personas te dan constantemente pistas de cómo relacionarte con ellas — solo tienes que estar dispuesto a recogerlas.
Dar sin apuntar lo que das
La filosofía de Cipri es clara: no vayas a un evento o a una reunión pensando qué puedes sacar. Ve pensando qué puedes dar. Cuando Cipri y Luis se conocieron, Cipri se pasó el tiempo pendiente de qué podía sumarle a Luis — desde el corazón, sin esperar nada. Y llegó la sorpresa: Luis lo presentó a su audiencia. «Fue mi mayor inversión: invertir en ti sin esperar nada a cambio».
No apuntes lo que haces por los demás. No lleves la cuenta. Lo que haces por los demás lo haces también por ti: porque tu mejor inversión es invertir en el corazón de las personas que tienes alrededor. La energía está en dar, no en recibir — y lo que das siempre regresa, aunque nunca sepas cuándo ni por dónde. Es parte de lo que construye una mejor empresa y una vida profesional con sentido.
Y si te defines como tímido: Cipri se construyó extrovertido. La timidez es un hábito — uno que puedes cambiar porque está en ti, no en ningún médico ni operación. Lánzate una vez, y luego otra. Como Don Bennett: un saltito cada vez. Porque si te pierdes a las personas, te pierdes la vida.
Tu decisión de hoy: identifica a una persona de tu entorno — colega, cliente, proveedor — con quien puedas hacer algo concreto sin esperar nada a cambio. No lo apuntes. Solo hazlo.
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