
Pon tu idea en el túnel de viento antes de lanzarla
Llevas dos semanas dándole vueltas a una idea nueva y lo único que te frena es la pereza de pararte a pensarla. Se te ocurrió el martes, el miércoles ya se la contaste a alguien y el jueves estás comprando el dominio. Cuatro meses después descubres que ese producto te está robando las horas que necesitabas para los que de verdad te dan de comer.
El informe de producto no aprueba ideas, crea dudas
Los ingenieros no montan un avión entero para probar un ala nueva: la meten en un túnel de viento y ajustan el diseño antes de construir nada. Tu próxima idea es esa ala, y el túnel de viento tiene un nombre feo: informe de producto. Es un cuestionario corto que rellenas tú o tu equipo antes de lanzar nada nuevo, y su objetivo no es darte el visto bueno, es sembrar dudas. Como dice Luis, «la duda es tu amiga»: si tu idea sobrevive al interrogatorio, probablemente sea buena de verdad. Si no lo sobrevive, te acabas de ahorrar tres meses de trabajo en veinte minutos.
Cuatro preguntas que matan las ideas malas y refuerzan las buenas
La primera es si esta idea interfiere con lo que ya te está dando dinero ahora, porque toda idea nueva se come horas y atención de algo que ya funciona. La segunda es si va a confundir a tu cliente, que ya tiene una idea formada de para qué sirves tú. La tercera es si es rentable y sostenible: no solo si te deja dinero ahora, sino si seguirá dejándotelo dentro de dos años, cuando se te haya pasado la emoción de la novedad. Y la cuarta es si te va a engordar la estructura con una contratación, una herramienta de pago o un local que necesitas mantener aunque la idea no despegue. Una respuesta mala no manda la idea a la basura: te da una lista de riesgos que puedes resolver antes de gastar el dinero, en vez de descubrirlos cuatro meses después.
Tu decisión de hoy: coge la idea que llevas dos semanas sin soltar, escríbela en una sola frase como si se la contaras a un cliente, y respóndete por escrito a las cuatro preguntas. Con eso decides si la lanzas, si la lanzas después de resolver algo concreto, o si la aparcas, y aparcarla también es ganar. Si quieres subirle un escalón a tu mejor empresa, pásale las mismas preguntas a alguien de confianza y pídele que no sea simpático contigo.
Dale al play — en el episodio cuento además la historia real de un empresario al que su propio equipo le pidió procesos, cómo respondió él y qué le ha costado desde entonces.
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