
Acumulas tarjetas que no vuelves a mirar. Repartes las tuyas como folletos. Y sales del evento con la sensación de haber vendido algo y no haber conocido a nadie. Cipri Quintas te dice que ese networking está muerto, y que el que funciona se parece bastante poco a lo que crees.
01 — El cambio de marco
No es una técnica de eventos. Es cómo tratas a la gente
Lo escribe Cipri Quintas, un empresario de la restauración y el ocio que tiene una agenda con más de diez mil contactos de verdad, gente con la que mantiene vínculo, no nombres muertos en un teléfono. Y su tesis es sencilla de enunciar y difícil de tragar: da sin esperar nada a cambio, recibe y recuerda. Lo lleva hasta en la tarjeta de visita.
Y aquí está lo que de verdad me llevo del libro. La mayoría entiende el networking como una actividad que enciendes en un evento y apagas al salir. Cipri lo entiende como una forma de estar con la gente que no se apaga nunca, en una reunión, haciendo la compra o en el gimnasio. Lo que pasa es que ese cambio de marco lo cambia todo: dejas de ir a sacar y empiezas a ir a sumar. Y, casualidad, sumando es como acabas recibiendo.
02 — La parte incómoda
«Generosidad» suena ingenuo. Y el libro lo sabe a medias
Voy a mojarme, porque criterio es también decir dónde cojea. Buena parte del libro es de sentido común envuelto en historias bonitas: sé agradecido, escucha el doble de lo que hablas, aparta el ego, abraza más. Cosas que ya sabes y que precisamente por obvias no estás haciendo. El valor no está en la novedad, está en el recordatorio con el porqué detrás.
Pero hay algo que me chirría y que el propio Cipri solo matiza al final. Vender la generosidad como estrategia rentable tiene truco: en cuanto das esperando que el boomerang vuelva, ya no estás dando, estás invirtiendo. Y la gente lo huele. Cipri se salva porque al final reconoce que la bondad tiene un límite y que hay personas tóxicas de las que toca alejarse (su galería de seres evitables es de lo mejor del libro). Bien. Pero el equilibrio entre dar de corazón y no acabar de felpudo se queda demasiado de puntillas para mi gusto.
03 — Lo que sí me llevo a la práctica
Posicionar a otros y cuidar la agenda como un activo
Si tengo que quedarme con dos ideas accionables, me quedo con estas. La primera es lo que Cipri llama el SEO de personas: cuando presentas a alguien, no sueltas su nombre y su cargo y a otra cosa. Resaltas su talento, lo que la hace única, para que el resto la encuentre mejor. Y el truco fino es que tú no vas a presentarte: vas a hacer que otros te presenten a ti. Para un profesional que quiere posicionarse, eso vale más que cualquier pitch ensayado.
La segunda es tratar tu agenda como patrimonio, no como un listado. Apuntas dónde conociste a cada persona, quién te la presentó, el nombre de su pareja, sus fechas importantes. Y una vez al año haces limpieza de los contactos que no aportan. Suena a obsesivo, y lo es, pero es exactamente lo que separa al que tiene diez mil contactos vivos del que tiene una libreta de difuntos.
Lo que vas a hacer hoy
No te montes una estrategia de networking esta tarde. Haz dos gestos pequeños hoy mismo y mira qué pasa esta semana.
- Da las gracias en frío: abre tu agenda, elige a tres personas que te ayudaron y a las que hace tiempo que no se lo dices, y mándales un audio concreto. No «gracias por todo»; gracias por aquello exacto que hicieron.
- Conecta a dos que deberían conocerse: piensa en dos contactos tuyos que ganarían presentándose, y hazlo tú, resaltando el talento de cada uno. Sin pedir nada a cambio.
- Enriquece una ficha: coge el último contacto que guardaste y añádele dónde lo conociste y un dato que importe. Empieza a tratar tu agenda como lo que es: un activo.
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