Portada del episodio Lecciones Rápidas para ser Altamente Efectivos
Pasa a la Acción

Duración 4 min

Lecciones Rápidas para ser Altamente Efectivos

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Trabajas un montón y al final del día tienes la sensación de no haberte acercado a nada que importe de verdad. No te falta esfuerzo; te falta una meta que filtre lo que haces. Hoy le robo dos hábitos a Covey y te doy mi lectura aplicada.

01 — Proactivo es una decisión, no un carácter

Ser proactivo no es tener energía, es elegir responsabilizarte

De los siete hábitos de Covey hay tres que dependen solo de ti (proactividad, empezar con el fin en mente, priorizar lo importante), y son los que me interesan hoy porque no esperan a nadie. Pero quiero quedarme con el matiz que casi todo el mundo se salta del primero. Cuando oyes ser proactivo piensas en alguien con mucha energía, que madruga y se mueve. Y no va de eso.

Ser proactivo es una decisión: la de hacerte tú responsable de que las cosas pasen. Lo reactivo es esperar que te lo resuelva el jefe, el gobierno, el mercado, el cliente que algún día llegará. Lo proactivo es decir esto depende de mí y actúo en consecuencia. Fíjate que sin meta clara, esa decisión no tiene dónde agarrarse: si no sabes a dónde vas, eres el globo que se va a donde lo lleve el viento. Por eso proactividad y meta van pegadas. Una sin la otra no sirve.

02 — El filtro de lo importante

«Importante» no es lo que te apetece, es lo que te acerca a la meta

El tercer hábito, priorizar lo importante sobre lo urgente, suena a frase de taza, y por eso casi nadie la usa de verdad. Lo que pasa es que sin definición, importante se convierte en lo que más grita o lo que más te apetece. Y ahí está el truco que sí aplico: importante es, solo y exclusivamente, lo que te acerca a la meta que has definido. Lo demás, por muy urgente que parezca, es ruido.

Con eso tienes un detector de problemas brutal. Mira tu calendario y tu cabeza de esta semana. Si lo que te ocupa no suma a tu meta, no es que vayas lento: es que estás siendo reactivo y ni te habías dado cuenta. Eso sí, un matiz honesto. Esto no significa tachar de tu vida todo lo que no rinde (hay cosas que importan y no llevan a ninguna meta de negocio). Significa que en lo que SÍ persigues un resultado, no te engañes llamando importante a lo que solo es cómodo.

Lo que vas a hacer hoy

No te pido leerte el libro entero (lo desmenucé en su día). Te pido un test de cinco minutos sobre lo que ya tienes entre manos.

  • Escribe tu meta en una frase: si no la tienes clara, párate aquí y defínela antes de seguir. Sin meta no hay proactividad que valga, solo movimiento.
  • Pasa tu semana por el filtro: mira lo que ocupa tu calendario y marca qué te acerca de verdad a esa meta y qué no. Lo que no suma es tu foco rojo.
  • Cambia una cosa hoy: elige el primer reactivo que detectes y decide responsabilizarte de él. Una decisión, no una lista de propósitos.

Pasa a la Acción.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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