
Aprender a Pensar en Grande, con Raimón Samsó
Vas a todo trotar, como el jinete del chiste que, cuando le preguntan a dónde va, responde: «No sé, pregúntale al caballo». Haces mucho, avanzas rápido… y nadie está pensando hacia dónde. Esa es la conversación que traigo con Raimón Samsó, autor de 24 libros y una de las voces de desarrollo personal que más respeto: el activo más rentable — y más descuidado — de un emprendedor es el tiempo para pensar.
¿Quién está pensando en tu vida?
Tras el 11-S felicitaron al alcalde Giuliani por mantener la cabeza fría, y su respuesta lo resume todo: había cientos de personas actuando, pero alguien tenía que pensar. En tu negocio pasa igual: si tú solo ejecutas, el puesto de «el que piensa» está vacante. Raimón lo vivió en su etapa de director de banca: un cliente con mucho dinero se sentaba en su despacho y le repetía que parara. «Cuando pienses verás opciones de negocio, formas de ganar dinero, cosas que ahora no ves.» Tardó años — y hacerse emprendedor — en darle la razón. Pensar no es tiempo perdido: es afilar el hacha. Sin eso, por mucho que golpees, no cortas leña.
Échate de tu propio negocio
Dos prácticas concretas. La primera: convierte el último día del año en el principio del futuro. Una cafetería tranquila, un par de horas y una sola pregunta: qué quiero para el año que viene, en lo profesional y en lo personal. Porque si tú no eliges tu futuro, alguien lo va a elegir por ti — y probablemente no te guste. La segunda: échate de tu negocio de vez en cuando. No para descansar, sino para dejar de mover papeles durante una mañana y repensar el sistema: qué toca mejorar, qué hay que hacer diferente, qué no vas a hacer más. El propietario que solo gestiona el día a día está ocupando el puesto de un empleado y dejando vacante el suyo.
La tarea que deja Raimón es de una sencillez incómoda: reserva una hora a la semana, en tu cafetería preferida, a solas con un bloc de notas. Una reunión contigo. Sin llamadas, sin clientes, sin pantalla: decisiones, compromisos y pensar en grande de verdad — duplicar resultados, cuestionar el statu quo. Una hora a la semana no es tanto; no tenerla es lo que te está saliendo caro. Es el hábito que sostiene una mejor versión de ti y, de paso, de tu negocio.
Tu decisión de hoy: abre la agenda y bloquea esa hora — ponle nombre: «pensar en grande» — antes de que la semana te la coma.
Dale al play — en la conversación, Raimón baja las dos prácticas al detalle y te llevas el guion completo de esa primera reunión contigo mismo.
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