Tu cliente no te compra a ti (se compra a sí mismo)
Le explicas a un posible cliente tu servicio: las sesiones que incluye, la metodología, la duración, los materiales. Una presentación impecable. Y te dice: «me lo tengo que pensar». La frase más cruel del mundo profesional, porque suena a quizás pero casi siempre significa no. Y te quedas pensando qué hiciste mal, si lo explicaste…