Portada del episodio La Regla 10X – La Regla de Oro de los Negocios
Libros para Emprendedores

Resumen de libro

La Regla 10X – La Regla de Oro de los Negocios

de Grant Cardone

Duración89 min
Año publicación2011
Escuchar el episodio

Te pones una meta razonable, trabajas lo razonable, y te quedas a medias de algo que ya era modesto. Te suena, ¿verdad? Grant Cardone, el gurú de las ventas más conocido y más polarizante del planeta, tiene una respuesta tan simple que cabe en un número: multiplícalo todo por diez. Tus metas y tu esfuerzo. Es un libro que motiva muchísimo y que, te lo aviso de entrada, se repite muchísimo.

01 — La cuenta que lo cambia todo

Apunta al millón y caerás más alto que apuntando a cien mil

La idea es de una lógica casi tramposa de lo buena que es. Imagina que tu meta es ganar cien mil al año. Si te conformas con eso y te quedas corto, acabas en sesenta mil. No está mal, pero fallaste. Ahora multiplícala por diez: tu meta es un millón. Trabajas como un animal por ese millón y, pongamos, te quedas en seiscientos mil. No llegaste al millón, pero seiscientos mil es diez veces más que los sesenta mil donde te habría dejado la meta pequeña. Esa es la regla 10X: aunque falles, fallas mucho más arriba.

Y lo bonito es que una meta gigante te obliga a pensar distinto. Con un empleo llegas a los cien mil. Pero para el millón, honradamente, un empleo no te sirve: tienes que inventarte otra cosa. La meta grande te saca de la caja. Es el moonshot, lo de Kennedy en los sesenta: no dijo «pongamos a alguien en órbita», dijo «un hombre en la luna antes de que acabe la década», y movió a toda una generación. Apunta a la luna. Pero ojo, que apuntar alto no es colgar una foto en un tablero y esperar el coche en la puerta. Eso es solo la mitad.

02 — La mitad que la gente se salta

Lo que de verdad te diferencia es el esfuerzo bestia

Aquí está la otra mitad de la fórmula, y es la que casi nadie quiere oír. De nada sirve la meta de un millón si tu acción sigue siendo la de siempre. La meta extrema exige acción extrema. Cardone se pone de ejemplo, como buen vendedor: donde otro hacía cinco presentaciones al día, él hacía cincuenta; donde otro hacía cien llamadas, él mil. No es que fuera más listo, es que hacía diez veces más. Ese es el denominador común de toda la gente de éxito, la conozcan o no por este nombre: hacen mucho más que los demás.

Y de aquí sale la frase que me llevo, porque desmonta la excusa favorita de todos. La suerte no es la lotería; la suerte es proporcional al esfuerzo. Cuanto más haces, más «suerte» tienes, qué casualidad. Por eso, cuando empieces a aplicar esto, asume dos cosas: que todo te costará más tiempo, dinero y esfuerzo del que calculaste (multiplica también eso por diez para planificar bien), y que nunca, jamás, rebajes la meta cuando lleguen los problemas. Si las cosas se ponen difíciles, mueves la aguja del esfuerzo, no la de la meta. Bajar la meta le manda a tu cabeza el mensaje de que las metas son negociables, y a partir de ahí estás perdido.

03 — Lo que matizo del libro

El éxito como deber, y dónde Cardone se pasa de frenada

Hay un reencuadre que me parece valiente y poco habitual: para Cardone el éxito no es una opción, es una obligación, casi una cuestión ética. Su argumento es que si no exprimes tu potencial, estás fallándole a tu familia, a tu equipo, a tus clientes, a quien podría beneficiarse de lo que tú haces y no haces por comodidad. Y que el éxito no es limitado, no es una tarta donde si llegas tarde ya no queda; el éxito se crea, no se reparte, así que el éxito de otro no es tu envidia, es la prueba de que también es posible para ti. Esa parte me gusta y la firmo.

Ahora la parte honesta, porque te la debo. Cardone es muy polarizante (vendedor agresivo, cienciólogo, gurú de gimnasio) y el libro es repetitivo de verdad: machaca la misma idea capítulo tras capítulo. Te he dado aquí lo fundamental, no necesitas las cuatrocientas vueltas. Y hay un punto donde, para mi gusto, se pasa de frenada: cuando desprecia el equilibrio entre trabajo y vida y te dice que dejes de buscar equilibrio y lo quieras «todo en abundancia». La ambición me parece sana; la receta de quemarte vivo, no. Quédate con la potencia de las metas 10X y la acción masiva, y pon tú el freno para no acabar reventado. La ambición sin pausas no es 10X, es el camino corto al desgaste.

Lo que vas a hacer hoy

No te pido que hagas mil llamadas. Te pido que multipliques una meta y empieces a moverte.

  • Multiplica una meta por diez: coge un objetivo que ya tengas y multiplícalo por diez. Mira qué cosas nuevas te obliga a plantearte que con la meta pequeña ni se te ocurrían.
  • Dobla la acción, no bajes la meta: elige una sola actividad que mueva esa meta (llamadas, contenidos, visitas) y haz hoy bastante más de lo que harías. Sin rebajar el objetivo.
  • Escribe la meta dos veces: apúntala al levantarte y al acostarte, con su porqué. Cardone insiste en tenerla siempre delante para que tire de ti.

Pasa a la Acción.

Para profesionales independientes

¿Tu servicio depende demasiado de ti?

PRODUCTÍZATE es la mentoría 1:1 donde diseñamos juntos tu sistema: qué vendes, cómo lo entregas, a qué precio y con qué procesos. 6 meses, 12 sesiones, y un negocio que ya no se rompe sin ti.

Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *