Portada del episodio Power Words – Las Palabras que Usas Determinan Cómo Te Perciben
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Duración 14 min

Power Words – Las Palabras que Usas Determinan Cómo Te Perciben

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Dos emails que dicen exactamente lo mismo. Uno cierra al cliente, el otro se queda en el «me lo tengo que pensar». La diferencia no está en lo que ofreces; está en tres o cuatro palabras. Hoy te quedas con el criterio para elegirlas.

01 — No es estilo, es percepción

Las palabras te colocan en una categoría

Lo que de verdad importa de este episodio no es que existan palabras buenas y malas. Es que cada palabra que eliges le dice al otro en qué cajón ponerte. Hay un experimento que me encanta: cogieron un juego y a un grupo le dijeron que se llamaba el juego comunitario y a otro el juego de Wall Street. Mismas reglas, misma mecánica. La gente del juego comunitario colaboró; la de Wall Street fue a competir. Una palabra. Solo una.

Llévalo a tu negocio. Cada email que mandas, cada propuesta, cada mensaje a tu equipo, va lleno de palabras que están comunicando algo por debajo de lo que dices. Cuando escribes necesito que hagas esto comunicas transacción; cuando escribes me encantaría colaborar contigo comunicas sociedad. El contenido es idéntico. La percepción, opuesta. Y la percepción es la que firma el contrato.

02 — Calidez y competencia

El email tibio no ofende, simplemente no mueve nada

Vanessa Van Edwards las ordena en cuatro cajones, pero el criterio práctico se reduce a dos ejes que decides tú según lo que necesitas: calidez (conectar, juntos, colaborar, compartir) y competencia (estrategia, datos, resultados, probado). Las de carisma son las que hacen las dos cosas a la vez («creemos algo genial juntos»), y son las que de verdad quieres dominar.

Y aquí está el matiz que casi nadie ve. El enemigo no son las palabras negativas, que esas se cazan solas. El enemigo es la palabra tibia: algunos, tal vez, necesito, tengo que, simplemente, solo. No ofenden a nadie. Tampoco mueven a nadie. Es la diferencia entre un café tibio y un café caliente. Uno te lo bebes por no tirarlo; el otro te despierta. La mayoría de propuestas que no se cierran no fallan por malas, fallan por tibias. Ojo: tampoco se trata de empapelar el email de superlativos, que se nota y resta. Una o dos palabras correctas en el sitio justo cambian la lectura entera.

Lo que vas a hacer hoy

No reescribas tu comunicación entera. Coge un solo email que ya mandaste y pásalo por este filtro, hoy, no la semana que viene.

  • Caza las tibias: abre un email reciente a un cliente, tu equipo o un inversor y subraya las palabras inertes (algunos, necesito, tengo que, solo). Son las que no aportan nada.
  • Decide qué eje te falta: si te falta cercanía, mete colaborar, juntos, compartir; si te falta autoridad, mete estrategia, datos, resultados. La mayoría de las veces querrás las dos.
  • Reescribe y léelo en voz alta: no busques la perfección, esto no es una novela. Cambia «te mando unos servicios» por «colaboremos en una estrategia con resultados probados» y comprueba si ahora suena a alguien con quien querrías trabajar.

Pasa a la Acción.

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Luis Ramos
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