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Duración 20 min

Cómo Poner Precio Estratégicamente

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La mayoría le pone precio al revés: cuánto me cuesta, le sumo mi margen y eso cobro. Suena lógico. Y es justo lo que te deja atrapado. Hoy le damos la vuelta con una sola idea del Océano Azul.

01 — Empieza por el precio, no por el costo

Define primero cuánto vas a cobrar

Lo normal es calcular: me cuesta 20, quiero un 30%, lo vendo a 26. Cómodo, pero ese número no lo decide el mercado, lo decide tu hoja de cálculo. Y el cliente no paga por lo que a ti te costó hacerlo; paga por el resultado que se lleva. Por eso la estrategia del Océano Azul te hace empezar al revés: primero fijas el precio de venta final, el que de verdad es atractivo para tu cliente y aguanta frente a las alternativas del mercado.

Y aquí viene lo importante. Una vez tienes ese precio puesto en la mesa (pongamos 45), entonces haces ingeniería inversa hacia tus costos. Si quieres 15 de margen, tus costos no pueden pasar de 30. Punto. Eso te obliga a apretar la fabricación, el envío, el marketing, los sueldos, todo, para que quepa dentro de esos 30. Fíjate que es el mismo hábito de Covey: empezar con el fin en mente. El fin es el precio que paga el cliente; el costo es el problema que tú resuelves después, no la excusa que cobras.

02 — Lo defendible manda el número

Antes de elegir cifra, mira si te pueden copiar

Tienes un rango, digamos entre 30 y 70. La tentación es irte al medio por pereza matemática. No. Lo que de verdad sube o baja tu precio dentro de esa horquilla es una pregunta incómoda: ¿cómo de difícil es copiarte? Si tu producto es defendible (una patente, algo único, algo que la competencia no puede imitar) tiras a la parte alta sin miedo, porque no hay otra opción en el mercado que te tumbe.

Lo que pasa es que el reflejo de mucha gente es competir por abajo, bajar el precio para llamar la atención. Y bajar solo te sale a cuenta si tienes economías de escala o un efecto red real (el boca a oreja que escala el producto solo). Si no tienes ni una cosa ni la otra, el precio bajo no es estrategia, es regalar margen. Lo barato no es defendible; lo difícil de imitar, sí.

Lo que vas a hacer hoy

Coge un producto o servicio tuyo y reconstruye su precio del fin hacia atrás, no del costo hacia delante.

  • Fija el precio final primero: escribe cuánto pagaría tu cliente por el resultado, mirando las alternativas del mercado. Ese número manda, no tu hoja de costos.
  • Hazle ingeniería inversa: resta el margen que necesitas y verás el techo real de tus costos. Ahí está tu trabajo: hacer que todo quepa dentro.
  • Decide arriba o abajo con una pregunta: ¿te pueden copiar fácil? Si no, sube. Si sí, solo baja cuando tengas escala o boca a oreja que lo sostenga.

Pasa a la Acción.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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