Cómo Hacer Crecer Tu Negocio

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Del Mito del Emprendedor todo el mundo se queda con los siete pasos. A mí, para hacer crecer tu negocio, me importan dos ideas mucho menos vistosas: de qué sombrero te tienes que quitar y dónde innovar de verdad. Esas dos deciden si tu negocio crece o te tiene a ti de rehén.

01 — Quítate el sombrero del técnico

Tu negocio no crece porque tú no le dejas

Gerber lo cuenta con una imagen que se me quedó clavada: la mayoría empezamos un negocio con el sombrero del técnico puesto. Eres pastelero y haces los pasteles, abres un restaurante y acabas siendo el chef. Estás metido hasta las cejas en hacer que las cosas funcionen, y eso, ojo, es necesario al principio. El problema es que ahí te quedas.

Y mientras tú eres el que amasa, nadie piensa el negocio. El dueño, que debería estar generando ideas y cambios estratégicos, está atrapado en el día a día. Por eso el negocio no pasa de la infancia. El matiz que da Gerber, y que a mí me parece la clave de todo el libro, es este: trata tu negocio como si fuera una franquicia. No para franquiciarlo (no vas a montar un McDonald’s), sino para obligarte a crear los sistemas y los manuales que hacen que las cosas funcionen sin ti. El día que tu negocio puede operar sin que tú estés manos en la masa, dejas de ser el cuello de botella. Y un negocio sin cuello de botella es un negocio que por fin puede crecer.

02 — Innova en el proceso, no en el producto

Lo que no se mide, no se mejora

La segunda idea es la que más empresarios entienden al revés. Cuando piensan en crecer, piensan en innovar, y para ellos innovar es sacar productos nuevos sin parar. Gerber dice que no, y yo estoy con él: lo potente no es inventar otro producto, es innovar en los procesos que ya tienes. Cómo respondes el teléfono. Qué frase le dices a quien entra por la puerta. Cosas pequeñas, repetidas mil veces, que mueven la aguja de verdad.

Pero aquí viene el filtro que casi nadie aplica, y sin él lo anterior no sirve de nada: no puedes mejorar lo que no mides. Si cambias la frase con la que recibes al cliente y no mediste antes ni mides después, no estás innovando, estás improvisando con suerte. Por eso el orden importa. Innova un proceso, mide el antes y el después, y si funciona, sistematízalo para que todo el mundo lo haga igual (no que cada uno haga lo que le dé la gana). Innovar sin medir es opinión; medir y luego sistematizar es lo que convierte una mejora suelta en crecimiento de verdad.

Lo que vas a hacer hoy

No copies los siete pasos en una libreta y los archives. Coge tu negocio tal como está hoy y dale un primer empujón concreto.

  • Caza tu cuello de botella: apunta tres tareas que solo sabes hacer tú. Esas son las que tienes que convertir en un mini-manual para poder delegarlas. Empieza por la que más te quema.
  • Elige un proceso, no un producto: marca un solo punto de contacto con el cliente (cómo respondes, cómo recibes, cómo cierras) y prueba una forma distinta de hacerlo esta semana.
  • Mide antes y después: ponle un número a ese proceso ahora y vuelve a medirlo tras el cambio. Si mejora, conviértelo en la norma; si no, descártalo sin pena.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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