Portada del episodio Las 5 Caras De Tu Cliente
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Duración 15 min

Las 5 Caras De Tu Cliente

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Tu cliente te está diciendo que no te entiende. Con la cara, no con la boca. El lunes desmenucé entero el sistema de posicionamiento de Obviously Awesome; hoy me llevo solo las dos señales que aprendí a leer antes que ninguna.

01 — La inclinación de cabeza

Cuando ladea la cabeza, no hables más

Estás explicando tu servicio y el prospecto ladea la cabeza, como un perrito que oye un ruido que no entiende. No dice nada. Y tú, en vez de pararte, aceleras: más funcionalidades, más detalles, la demo, los gráficos. Porque crees que si dices más, lo va a pillar mejor. Y es justo al revés.

Esa cara tiene traducción exacta: «no tengo ni idea de lo que me cuentas, pero no quiero ser maleducado». El criterio aquí no es hablar más fino, es detenerte y decir una frase tonta de puro simple: «¿te queda claro o me estoy liando?». Le das permiso para confesar que se ha perdido, y solo entonces empieza la conversación de verdad. Fíjate que la trampa no es la cara; es lo que haces después de verla.

Y va más hondo. Mientras tú le sueltas flujos automatizados y reglas lógicas, él piensa en si sacó el pollo del congelador. Cámbiale la frase por «¿esas seis horas que tu equipo pierde a la semana buscando documentos? Te las recupero», y la cabeza se endereza sola. No le hablabas de tecnología; ahora le hablas de su problema.

02 — El «ah, entonces eres como…»

La frase que te mete en la caja equivocada

Estás en un evento, te preguntan a qué te dedicas, lo explicas con todo el cariño del mundo, y la otra persona remata: «ah, entonces eres como un diseñador gráfico, ¿no?». Y por dentro gritas que no, que haces branding estratégico y arquitectura de marca. Pero te lo callas. Ya es tarde: te han colocado en una liga que cobra la mitad que tú.

Aquí está mi lectura, y la del libro: esto no es culpa del otro. El cerebro necesita clasificar, así que buscó la casilla más parecida y eligió una que no te favorece. No le diste tú el contexto correcto. La salida no es defenderte, es elegir la caja antes de que la elija él. «Ayudo a clínicas dentales a reducir su tiempo de espera a la mitad sin contratar más personal» no se compara con nadie. Eso es posicionamiento.

El matiz que me importa: las cuatro primeras caras (esta, el asentimiento vacío, el «qué caro») son buenas noticias disfrazadas, porque son pistas. La que de verdad debe darte miedo es la quinta, la no-cara: el que no inclina, no compara, no objeta, simplemente desaparece. Esa no es un problema de ventas. Es que fuiste invisible en tu propio mercado.

Lo que vas a hacer hoy

No cambies tu pitch. En tu próxima reunión, calla un momento y mírale la cara los tres primeros minutos.

  • Lee la cara, no tus diapositivas: si ladea la cabeza, asiente en vacío o pone cara de caro, no tienes un problema de ventas, tienes uno de claridad. Para de añadir y pregunta «¿me estoy liando?».
  • Elige tú la caja: reescribe cómo te presentas nombrando a quién ayudas y qué problema concreto le resuelves, para que nadie te compare con la categoría que no te conviene.
  • Pide que te resuman: antes de despedirte, pídele que te diga en una frase qué le propones. Lo que escuches te dice más de tu posicionamiento que cualquier consultor que pagues.

Pasa a la Acción.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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