No regatees: defiende tu valor profesional
Una hora de videollamada con un cliente, todo fluye, y llega la frase: «me encanta, pero mi presupuesto no da para tanto, ¿no podrías hacerme un precio especial?». Notas el calorcillo en la nuca, una vocecilla dice «si digo que no, lo pierdo», y en dos segundos sueltas un «puedo ajustarlo un poquillo» que resulta…