
Deja de ser cómplice de tus fracasos amorosos, con Sandra Ferrer
Hay una frase con la que Sandra Ferrer abre este episodio y que no te abandona fácilmente: en el amor no hay casualidad, sino complementaridad. No quiere decir que sea culpa tuya. Quiere decir que si llevas un tiempo repitiendo el mismo tipo de relación que dices no querer, hay algo en ti que encaja con eso — y que antes de cambiarlo hay que verlo.
El histórico de parejas
Primer ejercicio, con papel y boli. Una tabla con las relaciones — y los encaprichamientos — de los últimos seis o siete años: en la primera columna, la edad en que empezó y acabó. En la segunda, el nombre. En la tercera, tu rol en una sola palabra. No elijas palabras neutras: la salvadora, el paciente, la follower, el gamberro. Y añade a la tabla no solo las relaciones formales; si destinaste energía a alguien durante semanas sin que cuajara nada, va igualmente. Cuando la tabla está completa, busca el denominador común. No el de ellos — el tuyo. Qué papel repites tú, en qué tipo de persona lo activas.
Segundo ejercicio: formula tu teoría del problema en una sola frase, y esta vez colócate como agente activo. La versión habitual — «es que solo atraigo a personas que no se quieren comprometer», «la sociedad de hoy en día es una porquería» — te deja sin herramientas. Si la causa está en la sociedad, no puedes hacer nada. Cuanto más concretes la frase y más te pongas en el centro, más margen tienes para cambiar algo.
La estatua y el rol heredado
Tercer ejercicio: construye mentalmente una imagen estática de tu última relación. Dos personas, un solo golpe de vista. ¿Quién mira al horizonte? ¿Quién tiene los brazos abiertos? ¿Quién persigue? Ponle una etiqueta a tu pareja y una etiqueta a ti. El cuarto ejercicio lleva eso más lejos: ¿en qué otros ámbitos de tu vida activas ese mismo papel? Porque «lo que a ti te pasa en pareja es una consecuencia de cómo te estás relacionando con el mundo». Si en el amor eres siempre la que recoge al otro, probablemente también eres la que organiza el regalo de grupo, la que contesta el móvil aunque no quiera, la que cede el turno aunque tenga prisa. Pequeña escala, mismo personaje.
Y el quinto ejercicio, el más concreto: durante las próximas 24 horas, apunta todo lo que haces — con cualquier persona, no solo en pareja — que retroalimenta ese rol del que quieres salir. Es el trabajo que sostiene una mejor versión de ti: no cambiando a quienes escoges, sino entendiendo por qué los escoges.
Dale al play — Sandra baja los cinco ejercicios al detalle y te deja las preguntas exactas para empezar a tejerte hoy.
Tu decisión de hoy: formula tu teoría del problema en una sola frase. No «tengo mala suerte» ni «la gente es así». Una frase en la que tú seas el protagonista de lo que construyes.
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