Portada del episodio La Mañana Milagrosa para Vendedores
Libros para Emprendedores

Resumen de libro

La Mañana Milagrosa para Vendedores

de Hal Elrod y Ryan Snow

Duración82 min
Año publicación2015
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Hay un Miracle Morning para vendedores, otro para inmobiliarios, otro para escritores, otro para padres, otro para millonarios. Once libros, la misma rutina, distinta portada. Te lo digo de entrada porque es importante: esto es una franquicia. Pero hay una pieza, una sola, que esta versión hace mejor que el original. Y vale el rato.

01 — Seamos sinceros con la saga

No necesitas once libros, necesitas la rutina

Hal Elrod la pegó con La Mañana Milagrosa, uno de los episodios que más ha gustado por aquí, y después montó una serie de once libros aplicando la misma rutina a cada profesión. La rutina es la misma de siempre, la que yo aplico (no los seis pasos, pero sí cuatro o cinco): silencio, afirmaciones, visualización, ejercicio, lectura y escribir un diario. Si ya escuchaste el episodio del Miracle Morning original, esa parte te la sabes y aquí está clavada igual.

Así que no, no te compres los once. La rutina matutina es universal: vale para el vendedor, el inmobiliario y tu cuñado. No necesitas que te la re-empaqueten con tu profesión en la portada. Dicho esto, leí esta versión y la traigo por una razón concreta: el tema de las ventas le da una vuelta a uno de los pasos que sí merece la pena, y que en el original quedaba flojo. El de las afirmaciones.

02 — La única pieza que vale el libro

Afirmaciones que tu cerebro no rechaza

Las afirmaciones, mal hechas, son el ejemplo perfecto de la motivación vacía que no soporto. Te plantas delante del espejo y dices «soy millonario, tengo un Ferrari». ¿Y qué hace tu cerebro? Te contesta al instante: mentira, no lo eres. La afirmación vaga la rechaza tu propia cabeza, y encima te recuerda lo lejos que estás. No sirve para nada.

Lo que el libro propone para vendedores es lo que rescata la herramienta y la convierte en algo serio. Una afirmación que funciona tiene cuatro cosas. Primero, un resultado concreto y el porqué: no «soy rico», sino «me comprometo a pasar de cinco mil a veinte mil al mes en doce meses, para darle seguridad a mi familia». Segundo, el plan, lo que vas a hacer distinto: «y para eso voy a hacer el doble de llamadas cada día, de cinco a diez, llueva o truene». Tercero, emoción: no recitarlo como un padrenuestro de carrerilla, sino sintiéndolo. Y cuarto, que evolucione: si dentro de dos meses ya no encaja, la cambias.

¿Ves lo que pasa ahí? La afirmación ha dejado de ser un deseo mágico y se ha convertido en una meta con un plan que te recitas cada mañana hasta que se te mete en el cuerpo. Eso ya no es autoayuda de pulsera, eso es enfoque. Y para un vendedor, que vive del rechazo y necesita una mentalidad a prueba de balas, esa diferencia es enorme.

03 — El recordatorio que necesitas oír

La rutina no sustituye el esfuerzo, lo enfoca

Y aquí está lo que más me importa de todo el libro, porque es donde mucha gente se equivoca con estas rutinas. La mañana milagrosa no es magia. No vas a vender más por sentarte a meditar y visualizar Ferraris. Lo que la rutina te da es enfoque y ganas; lo que cierra ventas sigue siendo el trabajo. El propio libro lo dice sin maquillaje: resultados extraordinarios exigen esfuerzo extraordinario. Acción masiva, resultados masivos. La rutina te pone en condiciones de dar el doscientos por cien; no lo da por ti.

Por eso me gusta la parte de autoliderazgo de la segunda mitad, que ya no es solo para vendedores. Asumir el cien por cien de la responsabilidad de tu vida (dejar de culpar al jefe, al gobierno, a la crisis), ser financieramente libre apartando ese diez por ciento del que hablábamos en Babilonia, cuidar tu salud y, sobre todo, comprometerte con el proceso y no solo con el resultado. Eso es lo que de verdad hace al buen vendedor, y al buen cualquier-cosa. La rutina de la mañana es el encendido. El motor sigues siendo tú, y el combustible sigue siendo trabajar.

Lo que vas a hacer hoy

No te pido que adoptes los seis pasos ni que te compres la saga. Te pido que arregles tus afirmaciones.

  • Escribe una afirmación de verdad: un resultado concreto con su porqué, y debajo el plan diario para conseguirlo. Nada de «soy rico». Meta más acción.
  • Recítala con emoción mañana: en voz alta, sintiéndola, no de carrerilla. Y revísala cada par de semanas para que siga siendo verdad.
  • Define tu acción masiva: si quieres el doble de resultado, escribe qué actividad concreta vas a duplicar esta semana. Llueva o truene.

Pasa a la Acción.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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