Portada del episodio El Principio del 80/20
Libros para Emprendedores

Resumen de libro

El Principio del 80/20

de Richard Koch

Duración41 min
Año publicación1997
Escuchar el episodio

El cálculo

Libro original 7h 18min
Este resumen 41 min
Te ahorras 6h 37min sin perder lo que importa.

Casi todo el mundo conoce el 80/20. Lo sueltas en una reunión y todos asienten. Y luego cada uno vuelve a su mesa a repartir el día a partes iguales entre lo que rinde y lo que no. Entenderlo nunca fue el problema. El problema es lo que te pide a cambio.

01 — El malentendido

No es un dato curioso. Es una orden de soltar.

El 80/20 se cuenta siempre como una curiosidad de salón. Que si el 20% de tus clientes te da el 80% de las ventas, que si el 20% de tu ropa es la que te pones siempre. Y te quedas con la cara de «qué interesante» y no pasa nada más. Ahí muere para la mayoría.

Lo que pasa es que Koch no escribió el libro para que asintieras. Lo escribió para que hicieras algo incómodo: mirar tu negocio, encontrar ese 20% que de verdad tira, y volcarte en él dejando el resto a un lado. Y esa segunda parte, la de dejar el resto a un lado, es la que casi nadie ejecuta. Porque entender que sobra el 80% es fácil. Soltarlo duele.

Y es que va contra cómo estamos cableados. Damos por hecho que cada cliente vale lo mismo, que cada producto merece el mismo cariño, que si reparto mi esfuerzo equitativamente soy más justo. El 80/20 te dice que esa «justicia» es justo lo que te tiene estancado.

02 — La trampa

El instinto de rescatar lo que no funciona

Mira lo que hace cualquier empresario normal. Tiene veinte productos, cuatro venden de maravilla y dieciséis apenas se mueven. ¿Dónde mete el dinero y las horas? En los dieciséis. «Hay que levantar esto, no puede ser que se venda tan poco.» Suena responsable. Es justo lo contrario de lo que tendría que hacer.

El libro te dice que dobles la apuesta en lo que ya funciona y aligeres lo que no. Y aquí viene mi matiz, porque esto se malinterpreta rápido. «Eliminar el 80%» no es coger un hacha el lunes por la mañana y echar a medio mundo. Es una dirección, no un gesto brusco. Soltar lo que no rinde se hace con cabeza y con tiempo, no como excusa para volverte frío con la gente que un día te compró.

Porque el problema de fondo no es de cálculo. El cálculo lo hace cualquiera en una tarde con una hoja de Excel. El problema es emocional: nos gusta lo complicado, nos gusta tener veinte cosas en marcha, sentir que la estructura es grande y nos da igual que sea lenta y pesada. Y lo que de verdad mueve la aguja casi siempre es lo simple. Decir que no a quince cosas para hacer dos de maravilla. Eso, a casi todos, nos cuesta horrores.

03 — Lo que me llevo

Concentrarte en pocos es lo que te deja cuidarlos de verdad

Hay una idea que conecté con esto y que no es del libro, es de un vídeo de Gary Vaynerchuk que vi por aquellos días. Estaba en una reunión con unos clientes y les decía: coged vuestra lista, los que tengan teléfono, llamadlos uno a uno. ¿Para venderles algo? No. Para darles las gracias por ser clientes. Y colgar. Sin oferta detrás, sin el «por cierto, tenemos un dos por uno».

Me pareció un consejo buenísimo, y encaja perfecto con el 80/20. Porque cuando dejas de intentar contentar a todo el mundo y te concentras en el 20% que de verdad te sostiene, te pasa una cosa: por fin tienes tiempo y energía para mimarlos. El 80/20 no va de hacer menos por vaguería. Va de poder hacer muchísimo más, pero por pocos.

Esa es la lectura que me importa de este libro, y por eso lo recomiendo tanto. No es la tabla de Pareto ni las diez reglas de oro del final. Es el permiso para enfocarte sin sentirte culpable. Para mirar tu lista, tu agenda y tu catálogo, y decidir a quién le das lo mejor de ti en lugar de repartirte hasta no llegar a nadie.

Lo que vas a hacer hoy

No te pido que reorganices la empresa esta semana. Te pido un rato con una hoja y dos columnas.

  • Encuentra tu 20% real: abre tus números y mira qué clientes o qué productos te dan de verdad la mayoría de los ingresos. Sin estimar de cabeza. Míralo.
  • Haz la llamada de las gracias: coge a tres de esos clientes top y llámalos solo para darles las gracias. Nada de vender. Cuelga y observa qué pasa los días siguientes.
  • Suelta una cosa: elige una sola actividad del 80% que no rinde (un producto, un cliente que te come horas y no paga, una tarea) y deja de alimentarla. Una. Esta semana.

Pasa a la Acción.

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Luis Ramos
Luis Ramos Mentor de profesionales y emprendedores

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